Déjame ser tu conciencia. Deja que me esconda en tu ombligo, que acaricie tus párpados, que apriete tu mano. Deja que me preocupes. Que te extrañe. Déjame buscar en tus recuerdos, hilvanar tus heridas. No siempre soy así, no siempre llevo apuntado en la mano las cosas que debo hacer. De vez en cuando yo también olvido mi nombre. Malinterprétame.